Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2015

Redecorando...

Desde hace unos días ya se puede ver el nuevo diseño de www.arsaediciones.com. Se ha pintado el saloncito, se han puesto muebles nuevos y se han actualizado los estantes con nuevas lecturas y audiovisuales. Todo con la intención de que aquell@s que por descuido o intencionadamente quieran entrar a este rincón virtual -entrada y consumiciones son gratuitas-, se sientan cómod@s y con ganas de repetir... O por lo menos de no salir corriendo. 25.000 abrazos para tod@s  los que os habéis dejado caer por aquí casi 25.000 veces en los cinco años que el chiringuito lleva en funcionamiento.

www.arsaediciones.com

Espejo

El espejo le devolvió aquél día la desgana con una apatía crecida en la rutina. Con una crueldad macerada en el tiempo. El pelo revuelto en madeja de mil hilos descoloridos, el rostro sesgado por las marcas de los años, los ojos empañados por la visión de una existencia que se le antojaba absurda. Le costó reconocerse en ese reflejo. Le pareció que miraba a una extraña. Intentó recordarse años atrás -no tantos-. Intentó lidiar con la piel gastada y desdibujarse un poco. Emborronarse y difuminarse como lo haría una de esas cámaras con filtro que usan actores y actrices cuando la edad les empieza a alejar de su rostro ideal y perfecto. Puede que fuera un momento, puede que fuera la vista fijada en el horizonte espectral de su reflejo, allá donde se encuentran los dos ejes oblícuos de las miradas perdidas, pero le pareció ver el fogonazo de su brillo ahora gastado. Fue un momento. El espejo volvió a arrojarle crueldad y se sintió de nuevo una extraña, una desconocida con la que había de…

Maquetas improbables

Vaya por delante que son sólo maquetas, borrones sonoros de algo que difícilmente acabará siendo o será acabado. Pero a mi me valen para expresar diferente y a mi manera unos cuantos versos, unos cuantos poemas de La sonrisa que te debo adaptados a melodías sencillas y eléctricas. Espero que el conjunto, la intención y el sentido puedan acabar pesando más que la evidente falta de calidad sonora y de destreza interpretativa. Si lograsen transmitir un pedacito de la ilusión con la que están hechas por más que satisfecho me daría. Sólo el hecho de poder crear y compartir esta afición artísitca es una recompensa enorme para mis sentidos, mi alma o lo que sea que me lleva a escribir. Si además resultan de utilidad anímica para alguien más, recompensa doble. Se admiten también tomatazos, lechugazos o cualquier otro tipo de protesta, por supuesto que sí.

Maquetas Improbables
Leer más publicaciones en Calaméo





La sonrisa que te debo

Pues aquí están los versos -ya presentables y bien peinados- que he ido escribiendo durante los últimos dos años y medio. He seguido las líneas curvas de unas cuantas sonrisas que me han llevado a un gran lienzo blanco donde han proyectado sus sombras. Alegres, tristes, sensuales, esquivas, tiernas, lujuriosas, amables, irónicas... Un bosque de paisajes interiores trazado a lineas gruesas. El esbozo de una percepción maltrecha y necesitada de silencios y de palabras. Al releerlo entero de nuevo, así acabado, he creído encontrar cosas que ni siquiera había pretendido cuando estaba escribiendo. Como si se hubieran hecho un tanto ajenos a mi voluntad. Y eso me ha gustado. Está bien que los textos también se hagan libres y digan lo que les apetezca. Espero que también aporte algún sentido o emoción a quien quiera entretenerse a leerlo.
Al cerrar estas páginas virtuales he tenido sentimientos encontrados. La alegría de poder compartir un trabajo hecho con la ilusión del aficionado que ve …

Entoces y ahora (a propósito de Live - Apolo)

Entonces era el tiempo en que solíamos esperar ese disco nuevo de alguno de nuestros artistas de referencia con ansia y casi con necesidad. El anterior mostraba ya los surcos maltrechos y saltones, un calvario para las agujas gastadas de los tocadiscos. Era entonces y me gustaría pensar que no hace tanto tiempo que no me pasaba, que no sentía el cosquilleo de la espera impaciente por un trabajo musical. Puede ser. Entre entonces y ahora han habido bonitas y recompensadas esperas musicales, pero ésta tiene para mí un brillo especial. Entonces no había más. Ni Spotify, ni Deezer, ni siquiera Napster ni eMule, ni internet. La música no era tan abundante ni accesible como ahora. No es nostalgia ni ñoñería. Simplemente era entonces otro tiempo y si lo describo aquí no es por añorar sino por revivir esa alegría, esa emoción, esa sensación de dejar el tacto esparcido en los espacios de esas grandes portadas, sacar el disco flamante y recien labrado, dejarlo sobre el plato y hacerlo sonar. L…